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El derecho a la comunicación |
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"A mi no me gustaría hacer un programa de radio y que la profesora me esté diciendo ‘leé esto' o ‘hacé esto así'. Lo más importante es dar libertad de expresión. Y que cada uno sea responsable de lo que dice. Eso nos moviliza. Está bien que un adulto que tiene más experiencia guíe o ayude. Pero es necesario dar la oportunidad de que los jóvenes digamos lo que sentimos"
Joven participante de FM Cristal Apipé, Isla Apipé, Corrientes
Trabajamos por el derecho a la comunicación de niñas, niños y jóvenes. Y lo hacemos en medio del bombardeo de información a la que todos los días los medios de comunicación someten a adultos, chicas y chicos.
Una de las prioridades de nuestras sociedades para profundizar la participación y la vida democrática es fortalecer el derecho a la comunicación desde la infancia y la juventud, que incluye al mismo tiempo el derecho a la información y a la libertad de expresión.
La comunicación es una puerta de acceso para el ejercicio de otros derechos humanos. La infancia y la juventud, así como otros actores sociales, necesitan “empoderarse” para ejercer sus derechos. Esto implica adquirir poder a través del conocimiento y de la acción que inspira ese conocimiento. Al estar informados es posible debatir, tomar decisiones, relacionarse con otros y organizarse.
Asimismo, ejercer su derecho a la comunicación permite a niñas, niños y jóvenes:
+ Producir sus propios mensajes.
+ Formar y expresar sus opiniones y respetar las de los demás frente a cualquier tema, incluidos aquellos complejos para ser abordados en el espacio público.
+ Participar en decisiones y acciones que generen transformaciones y mejoren la vida comunitaria.
+ Desarrollar pensamientos críticos respecto del consumo de los medios de comunicación.
+ Promover la expresión de las voces y los intereses de diversos actores de la comunidad.
+ Crear y experimentar a través de los lenguajes de los medios de comunicación.
Pero, si de fortalecer el derecho a la comunicación de niñas, niños y jóvenes, se trata hay mucho trabajo por delante. Generalmente, la agenda de los medios de comunicación se desarrolla lejos de los principales problemas que preocupan y afectan a los más jóvenes. Sus voces y opiniones son grandes ausentes. Los modos en que son representados suelen vehiculizar estereotipos y estigmatizaciones.
Las vivencias de la infancia y la juventud son construcciones históricas y sociales. Por lo tanto, reflexionar críticamente sobre los procesos de reproducción social y cultural, en los que el mercado es principal protagonista, brinda posibilidades de transformación de nuestras sociedades.
En síntesis, creemos en la posibilidad de construir una sociedad más justa. Y creemos que, para que ello suceda, es necesario ampliar la participación social. Por eso trabajamos por el derecho a la comunicación de niñas, niños y jóvenes.
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